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¿Quién es quién? (Cabos sueltos)

Entre todos los libros que este libro no será, uno de los que me quedo con ganas de escribir aparece en un desvío al final del capítulo sobre Antonio García Carbonell, y en el cartel puede leerse: Santa Coloma de Queralt, 1972. Me quedan ganas pero me faltan fuerzas, así que vayamos soltando lastre. Es sólo una hipótesis, pero yo apostaría a que a partir de las diligencias que anuncia este recorte de La Vanguardia de hace 36 años se podría llegar hasta la verdadera identidad de Antonio García Carbonell, también conocido como José Jiménez Amaya. Hasta su verdadera edad al menos.

 

PLA DEL PENEDÉS: DETENCIÓN DE LOS AUTORES DE UN ATRACO A UNA COOPERATIVA DE SANTA COLOMA DE QUERALT

En la localidad de Pla del Penedès han sido detenidos tres individuos que deberán responder, en unión de otro que lo fue días atrás, del atraco cometido el pasado día 11 en los locales de la Cooperativa Agropecuaria de Santa Coloma de Queralt, donde golpearon a un empleado y a un cliente y se llevaron 30.000 pesetas, desapareciendo en un vehículo de color blanco robado a un vecino de Gavà.

El mismo día 11, los fugitivos robaron una furgoneta Citroën en La Llacuna, pero cuando escapaban con ella colisionaron contra un indicador de tráfico, volcando y resultando herido uno de los atracadores al que sus compañeros dejaron abandonado.

Finalmente, en Pla del Penedés fueron detenidos Luis Moreno, de 33 años, de Barcelona; Antonio Navarro Manzano, de 28 años, de Requena (Valencia) y José Jiménez Amaya, de 23 años, de Lérida. Con el herido, Ángel Francisco Calvo Lamiller, han quedado a disposición de la autoridad judicial, así como parte del dinero que llevaban encima y diversas armas.  –Europa Press.

 

Fuente: La Vanguardia Española, 19 de septiembre de 1972.

Feliz año.

Insisto (o segunda entrega sobre las pretensiones del ex Fiscal Jefe Mena)

Voy deprisa porque tengo que escribir. De la historia con el ex fiscal jefe, me sorpreden sobre todo alguna de las reacciones que, sin publicidad, me van llegando : “qué cinismo”, o “esto funciona así, qué le vamos a hacer”, como si no quedara del todo claro lo que ha pasado. Hay también quien no acabó de entenderlo. Admito que esto último deba correr de mi cuenta, porque quizá no era del todo clara la explicación de la entradilla del jueves

Sobre lo primero, sin embargo, no hay lugar para refinamientos: el señor Mena no estaba actuando cínicamente (en cuanto las formas, al menos) ni la demostración de quién de los dos decía la verdad –si él o yo– quedará para siempre incompleta. No. Ésta es la portada del segundo informe y ésta la comunicación escrita que le reclamaba, por segunda vez, ese segundo informe. Y está, además, esta respuesta del señor Mena, que desmonta de paso el lema de su escudo: “yo no me carteo con las defensas”, dijo. 

Y sé que el link a esa portada no es una prueba definitiva, puesto que no aparece un sello identificativo de la Guardia Civil, entre otras formalidades; mientras ultimo esos detalles, sin embargo, sirva esta declaración que uno de los autores del informe, por exhorto del Tribunal Supremo, tuvo que prestar ante el Juzgado de 1ª Instancia e Instrucción nº 1 de Martorell, el 5 de enero de 2000:

[“Que se afirma y ratifica en el informe de fecha 7 de diciembre de 1998”, empezó por declarar el autor del informe]. Lo que el fiscal está diciendo es que esta declaración no habría tenido razón de ser, puesto que no existiría ese informe (de fecha 7 de diciembre de 1998) por cuyo contenido fueron los autores citados a declarar por el Supremo. Pero sin cinismo ni relativismo. Una virtud hay que reconocerle al señor Mena: no se escurre con ligerezas posmodernas: él directamente sostiene negro sobre blanco que este segundo informe no existió, y que, de existir, no llegó a la Fiscalía.  Yo he demostrado que el informe existe, que el letrado de Mounib se lo reclamó por dos veces al ex Fiscal Jefe, y que éste, en su respuesta, pasó de largo sobre el objeto del requerimiento. Basta con leer los enlaces, dos párrafos más arriba. Llegado el día haré públicos también los hechos que prueban que ese informe llegó, antes de las navidades de 1998, a la Fiscalía del Tribunal Superior de Cataluña, calle Pau Claris 160, Barcelona.

Todo esto para decirles que la verdad se defiende sola, pero que no se propaga en el vacío. Una vez mostrada, el público tiene también su responsabilidad en defenderla.

***

Hay otro olvido memorable en la entrevista. El señor Mena no recordaba la respuesta escrita que envió a Manuel Borraz, el ciudadano que meses antes le había solicitado  que analizara unas muestras del caso de Cornellà que podrían arrojar, de existir esas muestras todavía, resultados concluyentes sobre dichas violaciones. Quizá, vino a decir, fue otro el fiscal que respondió:

 

Pregunta: En una respuesta a un ciudadano, el 27 de julio de 2006, que solicitaba la posibilidad de que usted ordenara el análisis de unas muestras de Cornellà distintas de las que ya se había ordenado analizar en el 96; en su respuesta, afirmaba usted que no era competencia del Ministerio Fiscal esta diligencia que solicitaba el ciudadano y me pregunto… 

J.M. Mena: Yo no recuerdo eso…

Pregunta: ¿No lo recuerda?

J.M. Mena: No recuerdo nada en absoluto de lo que me dice.

Pregunta: Vamos, pues no sé hasta qué punto…

J.M. Mena: No. Un ciudadano que pedía que hiciéramos unas pruebas ¿de qué?

Pregunta: De unas muestras de la ropa del caso de Cornellà.

J.M. Mena: No lo recuerdo.

Pregunta: ¿No lo recuerda?

J.M. Mena: No.

Pregunta. Vale. Eee..Durante estos años

J.M. Mena: Pero me extraña mucho eso, eh.

Pregunta: No, pues están publicadas las cartas en Internet.

J.M. Mena: No, pero eso no quiere decir que sea cierto.

Pregunta: Hombre, si la carta no es falsa, es cierto, ¿no? Quiero decir, si la respuesta de la Fiscalía

J.M. Mena: Pero es que yo no recuerdo que nadie me hubiera preguntado eso ni que yo hubiera contestado eso. Quiero decir que la Fiscalía es muy grande. Cuando yo me fui había 210 fiscales.

Pregunta: O sea, ¿que puede haber contestado un subordinado?

J.M. Mena: Claro, puede haber contestado el fiscal correspondiente de, de Cornellà, tranquilamente, puede haber dicho que se lo digan al juez, que no es cosa suya. Porque, claro, pienso yo, en el supuesto de que ello haya sido así, que la petición de la reapertura de las diligencias, el fiscal ha podido estimar que es una competencia del juez. O en su caso, del tribunal que acordó el archivo definitivo de la causa por cumplimiento de la pena y todo esto. Hay muchísimas posibilidades técnicas pero, de verdad, que…, igual lo dije y lo he olvidado, porque estamos en el 2008, y claro esto, como luego han hablado mucho los medios y tal, pues parece que era el único asunto, pero desdichadamente este era un asunto más, y de una complicación técnica muy escasa. Por lo tanto, luego con la historia de los medios de comunicación y tal, lo he recordado, pero incluso, yo sobre todo recuerdo los recuerdos, más que el asunto. Porque claro, estoy en una nebulosa y me excuso siempre que puedo de hablar de este asunto, porque no vaya yo a equivocarme. Ahora mismo me plantea esto y me deja perplejo. Me extrañaría mucho haber olvidado eso, pero si lo he olvidado, pues lo lamento mucho. La verdad.

Manuel Borraz tardó menos de 24 horas en enviarme la prueba de que su corresponsal fue siempre el señor Mena, y no ningún subordinado. Había comparado las firmas de las respuestas con la solicitud de indulto, ésta sí firmada sin ningún género de duda por José María Mena el 30 de abril de 1999:

El ex Fiscal Jefe Mena pretende, en falso, que dos verdades sumen una mentira absoluta

Esta mañana he hablado con el ex Fiscal Jefe de Cataluña, José María Mena. Ha llegado puntual a la terraza del Why Not: mesas y sillas de aluminio bajo el paraguas de un hermoso y enorme árbol. Un seto resguarda la esquinada terraza por un lado y un muro modernista con la cresta ondulada por el otro. Tengo que volver a preguntar el nombre del árbol y fijarme en la puerta que sostiene el muro, que digo yo que será de Gaudí. “Tengo para usted media hora”, me ha dicho nada más sentarse.

La entrevista ha durado 35 minutos. En los últimos cinco, Mena se ha empeñado en negar una evidencia que todo el mundo conoce: que tras la revisión de la causa de Olesa, el Equipo de Policía Judicial de Martorell redactó un segundo informe, centrado éste en el coche con el que se habían cometido las violaciones de Cornellà, La Secuita y La Bisbal del Penedès, y que siguió siendo utilizado cuando los dos marroquíes condenados estaban ya en la cárcel. Ha negado también, y esto ya sólo se ha hecho público aquí, que la Fiscalía nunca trasladó ese informe a las defensas. Yo tengo una comunicación escrita (carta, digo en la entrevista, ¡oh, pobre coloquial!) de uno de los letrados reclamándole ese informe. Que conste, de momento, que ambos hechos son verdad, por mucho que esta mañana el señor Mena haya pretendido lo contrario . El informe y la “carta” no los he traído conmigo a Barcelona, pero los colgaré aquí el lunes que viene.

Ésta es la transcripción de los últimos minutos de la charla con el ex Fiscal Jefe del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, José María Mena.

Preguntas: Este segundo informe de la Guardia Civil. Las defensas siempre se han quejado de que usted no se lo facilitó a ellas.¿En función de…

José María Mena: ¿Que no facilité yo…?

 P: El segundo informe de la Guardia Civil.

 J. M. Mena: Eso es una tontería. Eso demuestra, una vez más, la insuficiente buena fe de las defensas.

 P: ¿Por?

 J.M. Mena: Pues porque eso es una tontería. Porque yo no soy titular de ningún informe. El fiscal en ningún caso tiene un informe de la Guardia Civil que pueda dar o no dar a la defensa. Los informes están en la causa.

 P: No, no. Pero el informe este es del año 98, después de que se ha revisado la causa de Olesa….

 JM Mena: No. En ningún caso el Fiscal dispone de informes de Guardia Civil que no estén idénticamente en manos de la defensa. En ningún caso. No hay ningún informe de la Guardia Civil

 P: Cuando la causa está cerrada.

 JM Mena: Entonces el Fiscal no tiene informes.

 P: Un nuevo informe que hace, que eleva a la…

 JM Mena: En absoluto.

 P: Aunque ese informe exista y se haya elevado.

 JM Mena: No, ¿a quién?

 P: A la Fiscalía.

 JM Mena: No, no, no. En absoluto. Eso es una mentira absoluta.

 P: ¿Es mentira que la Guardia Civil le elevó un segundo informe?

 JM Mena: Mentira. Es mentira. Lo elevaría al tribunal. Lo elevaría al tribunal

 P: Y…

 JM Mena: No, no. Eso lo niego en redondo, ¡eh! En ningún caso el Fiscal en un asunto tiene un informe en régimen de, de secreto, salvo en las actuaciones previas a la incoación del sumario. Con la obligación, en todo caso, de incorporarlo al sumario. El Fiscal no puede en ningún caso guardarse un informe sin que lo conozcan las partes en un proceso. Y lo niego en redondo que yo dispusiera en ningún caso de un informe y no lo pasara a las defensas. Lo niego radicalmente. Lo que tiene usted que tener es la percepción de que las defensas, por ser defensas, no necesariamente le dicen a usted toda la verdad, ni que todo lo que le dicen sea verdad.

 P: No, a mí no me lo ha dicho la defensa. Yo tengo el informe y está dirigido a la Fiscalía. Y en el recurso de revisión de las defensas hacen constar que este informe, basado en un atestado…

 JM Mena: Pero esto se incorporaría a la causa.

 P: No, porque es un informe que, en su criterio, no dio orígen a ninguna actuación.

 JM Mena: No lo creo ni por un momento.

 P: Bueno, pues…

 JM Mena: No lo creo ni por un momento que yo dispusiera de un informe y además, niego radicalmente, que yo tuviera un informe que no pasara a las defensas. Que no le diera trámite.

 P: Pues hay una carta de uno de los letrados, que le dirige a usted, meses después de que el haya sabido que usted ha recibido ese informe, y que nunca ha recibido respuesta. Y esa carta consta.

 JM Mena: No, pero yo no me carteo con los letrados. Eso sí que…Ves, igual que le digo una cosa le digo la otra: Yo no me carteo con los letrados. O sea, las cartas no es un sistema procesal de comunicación.

 P: Ni siquiera cuando se ha juzgado la causa.

 JM Mena: Nada, nada. La carta no es un modo de comunicación. Una comunicación se hace una petición formal dentro de un trámiteee, del que corresponda.

 P: Vale. Puessss, no tengo más preguntas.

La gran inversión

El caso de Cornellà es, por varias razones, el centro sobre el que pivotarán las demás condenas. La más importante es que Ahmed Tommouhi fue condenado a pesar de que el semen hallado en la zona vaginal de la braga de N. no era suyo. El condenado por violación y el semen del violador no coincidían, y ante la incoherencia del mundo, el tribunal se quedó con la coherencia incomparable del testimonio. Incomparable con el mundo. La ignorancia y las falsedades que la sentencia expone para justificar su condena paliceden ante el razonamiento analfabeto, aunque mágico, de Margarita Robles: los análisis biológicos “no podrían en modo alguno” desvirtuar el señalamiento de las víctimas, escribió la ponente. La segunda razón es que el coche que conducían los violadores esa noche fue el mismo, identificado por marca, modelo, color y matrícula, que el utilizado dos noches después en Tarragona, que es la otra condena por violación que resta a Tommouhi y Mounib. ¿Los habrían podido condenar en Tarragona de haberse declarado probado que Tommouhi no era el violador del Renault 5 gris B-7661-FW? La condena de Cornellà, y ésta es una tercera razón, fue la primera de todas.

El libro iba a acabar, muy probablemente, en Blanes. Pero veo ahora que quizá haya que añadir un epílogo de última hora: Margarita Robles suena como vocal socialista para el Consejo General del Poder Judicial que se cerrará, al parecer, en septiembre. Incluso para presidirlo. En 1991, tras convertirse en la primera mujer en presidir una Audiencia, Robles explicó una de las claves, aunque todavía no lo sabíamos,  de su filosofía jurídica sobre las agresiones sexuales:

“Como jurista pienso que lo que no se puede hacer es invertir el enjuiciamiento y exigir a la víctima que demuestre su inocencia.” (“Margarita Robles”, EL PAÍS, 23/03/91)

A alguien que, a la hora de dictar sentencia, se guía antes por la impresión de una víctima, golpeada hasta quedar inconsciente, que por los resultados de un análisis de semen, no seré yo quien le discuta lo que aquí implica, jurídicamente, el verbo invertir. Para que haya discusión tiene que haber algo en común, y el razonamiento de Robles es incomunicable. Pero ustedes solos podrán deducir que lo que el resultado de la inversión establecía era que fuera el acusado el que tenía que demostrar su inocencia. La inversión, a la magistrada Robles al menos, le ha salido muy rentable.

La convicción y la certeza y el punto de vista

El magistrado Gerard Thomàs estuvo en el tribunal que condenó a Ahmed Tommouhi por el caso de Cornellà. La particularidad de este caso es que el semen hallado en la zona vaginal de la braga de la chica a la que supuestamente habría violado Ahmed Tommouhi, no era del señor Tommouhi. Según la sentencia, sin embargo, el resultado de esos análisis no podrían haber “en modo alguno” desvirtuado el convencimiento de las víctimas. Margarita Robles, hoy magistrada del Supremo y ex Secretaria de Estado de Interior, fue la ponente de aquella sentencia.

Después de demostrarse el error de la víctima en otro de los casos, el de Olesa, y cursada la petición de indulto por parte del Fiscal Jefe de Cataluña, José María Mena, la misma sección novena que lo había condenado por violación, robo y lesiones, informó favorablemente al indulto del señor Tommouhi, siendo entonces Thomàs el presidente de la sección. En junio de 2006 fui a preguntarle sobre si había cambiado en algo su apreciación sobre los hechos. Hablamos un cuarto de hora en los pasillos del Palacio de Justicia. Estas son las notas que tomé de sus respuestas.

Había llegado en 1989, a la Audiencia. No recuerda el “caso concreto”, ni tiene tiempo para recordarlo:

“si yo tuviera tiempo libre, pues lo podría perder contigo revisando un sumario de hace 14 años, pero ya te digo que no. Pregunta en el Ministerio [de Justicia], porque allí lo enviamos [el informe favorable al indulto].”

Sobre el por qué no consideraron los resultados del análisis de sangre y semen.

“Si no procedió admitir la prueba, es porque no procedía. El que se admita o no depende de la convicción que tuviera el tribunal en su momento. Por eso la ley no habla de certeza, habla de convicción.”

El convencimiento de las víctimas. 

“Hombre, ponte en el caso contrario, que un señor un día te ponga un cuchillo en la garganta, a ver si tú te vas a olvidar de su cara.”

Los motivos del informe favorable al indulto y la apreciación sobre los hechos.

“Si informamos a favor del indulto, que no es para nada vinculante, fue porque bueno: si lo había pedido el fiscal, que coordina también la investigación sobre los otros casos, pues será por algo; en todo caso, es al gobierno a quien le corresponde resolver, no a mí, ni a mi tribunal; ahí tenga el gobierno su patata caliente.”

Sobre los diferentes puntos de vista.

“Tú me hablas desde un punto de vista periodístico, y yo desde un punto de vista jurídico.”

El distinto retorno del mismo

El hoy teniente R. era entonces otro de los miembros del equipo de policía judicial de Martorell, que llevó la investigación de dos violaciones de 1991 (Esparraguera y Olesa). El viernes, en Almería, insistió en lo que ya otro compañero suyo me había dicho: que el famoso folio en el que aparecía pegada la foto de Mounib, este folio, y sobre el que las víctimas de La Bisbal lo señalaron, no había sido confeccionado con ese objetivo: es decir, no se hizo para que se le mostrara a las víctimas.

De hecho, fue después de mostrar las fotografías a algunas víctimas, cuando se confeccionó: “las víctimas nos iban marcando: se parece a éste, pero no es; a éste; pero tampoco. Era cómo si estuviéramos haciendo un retrato robot, pero con varias fotografías: Así íbamos cerrando el círculo del aspecto que podían tener los autores”, me explicó el teniente R. Y fue más claro todavía: “es que si a mí me señalan a un tío, yo no pego su foto en un papel: yo voy y lo detengo. Si se hizo así fue para que los compañeros tuvieran una idea de a quién se podían parecer los autores que estábamos buscando”.

Así que las víctimas de Esparraguera y Olesa –“ese folio se hizo en Martorell”– marcaron los parecidos de los autores entre diversas fotografías. El famoso folio no es sólo ese folio: iba acompañado de otro en el que aparecen fotografías de individuos que se parecían mucho más al otro autor, que al que se parecería Mounib. El teniente R.: “En el documento eso se decía clarísimo: de rasgos similares. Similares.” La frase literal del folio, compruebo ahora, es:

Fotografías de individuos con características similares a las descritas por las víctimas de los hechos.

El folio, sin embargo, fue mostrado a las víctimas de Tarragona: y tanto la chica como su novio señalaron a Abderrazak Mounib. Lo más curioso de todo es que, una vez había saltado esa liebre, y de nuevo en Martorell, la víctima de Olesa ahora sí creyó reconocer, y lo señaló sin ninguna duda al parecer, a Abderrazak Mounib como uno de sus violadores. El ADN demostraría, cinco años después, que se estaba equivocando.

Transbordos

El cabo V. participó sobre todo en los comienzos de la investigación de 1995, que finalmente llevaría a la detención de García Carbonell. En 1991, sin embargo, estaba en un cursillo en Madrid cuando ocurrieron los hechos: Lo que puede recordar nunca lo supo de primera mano.

El folio-portada que llevaba su nombre, del atestado sobre la recuperación del Renault 5, me explicó ayer en una cafetería de El Ejido, no podría asegurar si lo había recibido en Martorell o en Manresa, los dos equipos de policía judicial en los que trabajó esos años,  ni en qué fecha concreta. Esto último es fácilmente comprobable y así lo haré: en todo caso, su relación con ese atestado parece puramente jerárquica: el que en verdad lo habría pedido sería el guardia Reyes Benítez. “Desde que detuvimos al gitano, Reyes empezó a dar la brasa con lo mucho que se parecía al moro”, me explicó V.

En 1995, el cabo V.  sí se encargó de hacer una primera recopilación de diligencias, y puestas sobre la mesa, recuerda que comentó con un superior una hipótesis que, aunque errónea, daría finalmente en el clavo: “éstos tíos viven en Terrassa”,  pensó. El Teniente Pizarro, hoy comandante, ordenó peinar la ciudad: el objetivo era encontrar el Volkswagen Golf negro que habían descrito las últimas chicas violadas, no muy lejos de donde en 1991 había sido violada la chica de La Bisbal, en L’Arborç del Penedès. Apareció el coche, y luego aparecería Carbonell a recuperarlo y fue cuando lo detuvieron.

Pero, como ya saben, no era en Terrassa donde vivía Carbonell. En este sentido, parece más plausible la tesis de Godwin en El rastreador, que sostiene que los violadores y asesinos en serie trazan, aunque sea inconscientemente, una zona neutra entorno a su domicilio libre de asaltos. La hipótesis concuerda con este caso, pues ninguno de los hechos se cometió en Sabadell ni en sus más inmediatos alrededores.

Por eso, aunque no era su lugar de residencia, Terrassa resultó decisiva para la detención: era la estación elegida para los transbordos. Allí abandonaban los coches quemados. Los investigadores habían localizado ya varios vehículos de los utilizados en los asaltos cuando encontraron el Golf negro. Y allí se subían a los turismos pequeños con los que cometían los asaltos. García Carbonell llegó en una furgoneta, sobre las ocho de la noche, y maniobró para dejarla aparcada donde estaba el Golf, con el que, según costumbre, saldría a delinquir.

Un movimiento, por cierto, exactamente inverso al que hicieron los asaltantes la madrugada del 3 de noviembre de 1991. Las víctimas de los dos primeros asaltos, cometidos en Vilafranca del Penedès sobre la medianoche, con apenas un cuarto de hora de diferencia, describieron que el vehículo era un turismo pequeño. La pareja de novios asaltada en Terrassa, sobre una hora y media más tarde, identificaron que el vehículo era una furgoneta. La chica precisó que la puerta lateral, por donde la metieron a ella, era corredera. Terrassa está entre Vilafranca y Sabadell, en la dirección de sur a norte que se deduce por la hora y la localización de los diversos hechos: primero los situados más al sur, luego los de más al norte.

Todo esto lo digo porque uno de los argumentos utilizados por la fiscalía del Supremo para dudar de que los vehículos utilizados en diversas violaciones cometidas antes y después de que los marroquíes estuvieran en prisión fuera el mismo Renault 5, fue precisamente que el asalto de Terrassa había sido cometido con una furgoneta.