Archivo de la categoría: La pistola humeante

Última actualización

A partir de hoy, el dominio http://www.ladoblehelice.com acoge la transformación de este blog en otra cosa. Esta herramienta que durante casi dos años y medio ha estado al servicio de un proyecto, la investigación y escritura de un libro, Justicia poética, deja por tanto de actualizarse.

Pero no se vayan, porque todo seguirá donde estaba: www.ladoblehelice.com

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Justicia Poética está en las librerías

Poco más de un mes

El libro estará en las librerías españolas a finales de enero. He cambiado el título. Y estoy muy contento: Falsos testigos del porvenir era mucho más oscuro que Justicia poética. Los dos recogen bien el tiempo del que habla, pero el de la edición argentina lo hacía sólo calificando a sus funcionarios, que levantan acta del mundo como si el mundo fuera una hoja en blanco. Este de la edición española anuncia mejor el estilo y el tema del libro, que es para lo que sirven los títulos. Y es, aun con todas sus ambigüedades, más transparente. La portada de Martín Elfman, como ya dije, creo que  ilustra a la perfección la tesis del libro. Tanto, que incluso contiene la doble lectura que el texto no llega a desarrollar del todo y que no sé si alguna vez escribiré. Los párrafos de la contraportada mejoraron mucho después de pasar por las manos de Arantxa Martínez. En fin, que no me importaría que me juzguen no sólo por el contenido, sino también por la forma del libro, cosa que agradezco a Elena Ramírez, editora de Seix Barral, hacia donde un mensajero se acaba de llevar las pruebas corregidas.

Edición española

La versión española de Falsos testigos del porvenir aparecerá  en febrero de 2010, publicada por Seix Barral.

Así que ahora que empiezo a trabajar con vistas a esa reedición, y trabajaré hasta que termine agosto, agradezco los comentarios, sugerencias y correcciones que los lectores de la edición argentina quieran dejar aquí.

El libro está en la calle

Falsos testigos del porvenir ya está disponible aquí.

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Ahmed Tommouhi recurre una de sus condenas por violación ante el Supremo

Eco

***

Ahmed Tommouhi presentó un nuevo recurso de revisión ante el Tribunal Supremo el viernes pasado. El recurso, preparado por el abogado Javier Melero, afecta sólo a la causa de Tarragona, en la que Tommouhi fue condenado junto a Abderrazak Mounib, y se basa en los hechos nuevos recogidos en el reportaje Falsos testigos del porvenir, que publicará Seix Barral Argentina en julio.

Tommouhi y Mounib ya fueron exhonerados en 1997 al demostrarse científicamente, seis años después de las violaciones, que los autores de la cometida en Olesa de Montserrat eran Antonio García Carbonell –físicamente muy parecido a Tommouhi– y un pariente suyo que sigue sin ser identificado.  Tanto en aquella violación revisada de Olesa como en esta de Tarragona, ocurrida cuatro días después, el señalamiento de las víctimas fue la única prueba de cargo.

Este párrafo  resume el argumento del recurso y la novedad que aporta frente al que ya  presentaron sus anteriores abogados, Jorge Claret y Pedro J. Pardo, en 1999:

Es cierto que ninguno de los dos vectores aportados como elementos nuevos por el promovente de aquel Recurso de revisión [denegado en el año 2000] convergían en un hecho que relacionara a Antonio García Carbonell con las violaciones de Tarragona, lo que habría demostrado, a su vez, la inocencia de Ahmed Tommouhi. Por un lado estaba la confusión de la víctima de Olesa, que señaló –indubitadamente de forma errónea- a Ahmed Tammouhi en lugar de a García Carbonell, y por otro la utilización del mismo Renault 5 gris, con matrícula falsa B-7661-FW, que en Tarragona, para la comisión de al menos un hecho delictivo más (el robo de Montornès del Vallès) cuando Ahmed Tommouhi ya había ingresado en prisión. Pero ello no probaba, de forma indubitada, que Antonio García Carbonell fuera el usuario de ese Renault 5 GTX B-7661-FW. Ni siquiera que ese coche fuera el mismo que el recuperado semanas después. Esto es, sin embargo, lo que se podría establecer ahora: la identidad del conductor de ese Renault 5 gris plata, con un golpe junto al faro delantero izquierdo y matrícula falsa; así como que ese Renault era el mismo que el recuperado en Mollet del Vallès el 2 de diciembre de 1991.

El 26 de abril de 2000 Abderrazak Mounib murió en la cárcel. La condena de Ahmed Tommouhi expiró el 26 de abril de 2009.

Atando cabos

El lunes publiqué unas notas sobre García Carbonell y sobre la otra identidad  que consta en su ficha policial: José Jiménez A. . Estupefacto encontró el rastro de otra persona con ese mismo nombre, y enlazó en los comentarios diversos documentos que lo identificaban. B.T. llamó la atención sobre las quizá infundadas sospechas, y –entendí yo– contra el uso y abuso público de la identidad del también llamado José J. A. Luego he pensado que no, que B.T. llamaba la atención contra el uso y abuso del historial de García Carbonell, contra el que podríamos estar cometiendo “los errores que otros cometieron con Ahmed Tommouhi y Abderrazak Mounib”.

La advertencia de B.T. es útil, referida a cualquiera de los dos abusos. Me doy cuenta de que quizá si hubiera publicado la segunda identidad de García Carbonell con iniciales, sin alguno de los dos apellidos al menos, nos habríamos evitado el error de estar comparándolo con ese otro vecino de Tarragona, que se llama igual, y que nada tiene que ver con esto.

Es una interesante llamada de atención sobre las consecuencias que tiene cualquier publicación, por mucho que se insista en que se trata sólo de una “hipótesis”, un borrador, o un rumor. No descubro el mediterráneo, pero reconozco que, quizá relajado por el paso de los años (se trata de unos hechos de 1972), descuidé ese principio fundamental: que precisamente porque las mentiras tienen consecuencias enteramente reales, deben evitarse también las verdades a medias.

Respecto de la segunda posibilidad, que estuviéramos abusando de las sospechas sobre García Carbonell, sigue sin parecérmelo. El rigor y fundamento de los “antecedentes” –atestados sobre hechos ocurridos en un lugar y tiempo concretos–, que ciertamente no comprobé, no afecta a lo principal aquí: el registro de diferentes identidades (que son tres, por cierto, no dos; aunque la tercera fue usada en muy contadas ocasiones) bajo una misma huella digital , que es lo que yo vi, y  sostengo.

Y sí, respecto de los comentarios de Tote y Estupefacto sobre las consecuencias legales de la edad, ésa es la principal: podría acogerse a beneficios penitenciarios que, naturalmente, no le corresponden.