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Carta al preso

Estimado  Antonio García Carbonell:

Me permito escribirle, sin conocerle, porque estoy trabajando en un libro sobre Ahmed Tommouhi y Abderrazak Mounib, dos marroquíes que fueron condenados después de una ola de violaciones cometida en Cataluña en el otoño de 1991.

Usted es parte también de su historia. En uno de los casos, el Tribunal Supremo falló que se había cometido un error  y que uno de los autores de la violación de Olesa era usted y otra persona no identificada.  

Que yo sepa, nunca ha hablado usted sobre aquel asunto. O no públicamente, al menos. Lo único que ha dicho al respecto, que fue admitir los hechos de Olesa, ya dejó claro su abogado entonces que se trataba sólo de rebajar la pena.

Pero ese silencio quizá se deba a que nadie le ha preguntado todavía lo que usted piensa de este asunto.  Yo le escribo para eso. Por si en verdad quiere contármelo.

No sé mucho de su vida, la verdad. Que tenía mujer y once hijos, y que antes de las condenas de 1995 no había tenido usted problemas serios con la justicia. Que vivía de la chatarra que vendía y de vender en algún mercadillo, no sé si fruta, si ropa, si qué. 

He sabido que los primeros meses después de su ingreso en prisión fueron duros. Que tuvo problemas con el estómago y que adelgazó 40 kilos. 

La gente con la que he hablado me cuenta que era usted un hombre respetado en su barrio.  Que hubo varios testigos que se presentaron en el juicio para testificar a su favor,  pero que las pruebas de ADN convencieron al Tribunal. Una veintena de vecinos habían firmado un documento acreditando su buena conducta durante los años que había vivido usted en su barrio de Sabadell. No sé si querría contarme cómo se desarrolló el juicio.

Me gustaría tener alguna comunicación con usted. Estoy estos días por Barcelona, y seguiré viniendo con frecuencia. Podría ir a visitarlo a la cárcel cuando prefiera.  

Le dejo una dirección y un teléfono de contacto.  

Le agradezco su atención por adelantado. 

Un saludo.

B. G. J.  

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El carro delante de los caballos

 

 

La magistrada Margarita Robles declinó el lunes, por teléfono, volver sobre este caso. [Robles fue la ponente de la sentencia del caso Cornellà]. Ésta es la transcripción de la conversación. El teléfono sonó a las 13:43.

–Hola, sí, ¿Braulio García Jaén?

–Sí.

–Sí, mire. Soy Margarita Robles, que he recibido una carta suya.

–Sí. 

–Pues, mire, es que yo ya no sé: cómo me voy a acordar yo de un caso que ocurrió hace tantos años. A mí me parece muy bien que usted escriba su libro, y que haga un análisis. Pero no me parece serio y sería muy frívola yo, si me pusiese ahora a hablar de algo que pasó hace tanto tiempo. Llevo 28 años en la judicatura, dictando sentencias. ¿Usted sabe en 28 años cuantas sentencias he podido dictar yo? Pues si le digo que 4000 ó 5000… Sabe, es una cuestión también de sanidad mental: no puedo recordarlas todas.

–Ya, pero bueno. Teniendo en cuenta que este es un caso bastante particular, había pensado que quizá…

–Un caso particular para usted, que está escribiendo sobre él. Pero no para mí. ¿Usted sabe con cuántos dramas humanos trabajo yo diariamente?

–¿Ni siquiera repasando la sentencia?

–Ni siquiera. Mire, de verdad, que le felicito por su libro, pero nada más.

–Bueno.

–Buenos días. 

–Gracias.

 

La conversación no debió durar más de dos minutos. No dió tiempo a que corrigiera su interpretación de lo que signfica caso particular. Lo hago ahora. Cuando hablo de caso  particular no es porque yo esté escribiendo un libro sobre él. Margarita Robles pone el carro delante de  los caballos. Es al revés: yo escribo el libro porque es un caso particular.

El contenido jurídico de la expresión “caso particular”, directamente relacionado con la causa que sentenció la señora Robles, es:

a) el Fiscal Jefe pide un indulto para una persona condenada por  violación y robo con violencia;

b)el Tribunal Supremo lo recomienda al Gobierno como la “salida más adecuada”;

c) y el propio Tribunal Juzgador que presidió en su día Margarita Robles, la Sección Novena, informó favorablemente al indulto.

Entre los 4.000 ó 5000 casos que haya podido sentenciar la señora Robles en 28 años de judicatura –los argumentos de autoridad proliferan cuando la autoridad se queda sin argumentos–, el número de casos que cumplen con esas tres condiciones es, que yo sepa, UNO. Este. Un caso que seguiría siendo particular, incluso si la señora Robles nunca hubiera escrito la sentencia que lo juzgó.

******

(14:12. Las dos últimas horas y cincuenta y ocho minutos del hombre que nunca lo supo, de Miguel Ángel Maya León, ha obtenido el Premio de Narrativa Caja Madrid 2008. La obra será publicada por Lengua de Trapo. El autor ha prometido a quien esto anuncia una comida en el restaurante Viridiana, la próxima vez que pise Madrid. Espero no sea uno de esos tugurios infectos que tanto gustan a sus personajes. Dicho sea esto entre paréntesis)

 

 

 

Carta abierta a una magistrada

 

Margarita Robles Fernández

Magistrada del Tribunal Supremo

Plaza Villa de París, s/n

Madrid 

 

 

Excma. Margarita Robles Fernández:

Me permito escribirle esta carta abierta después de leer una entrevista suya publicada en el diario EL PAÍS, el 4 de diciembre pasado. Me sorprendió gratamente, en especial, este párrafo en el que usted precisaba que aunque es feliz siendo magistrada, hay cosas de la justicia que le causan gran pesar:

“Me queda el gran pesar de no dar respuesta a las quejas de los ciudadanos con más celeridad. Porque no hay que olvidar que detrás de cada caso hay un problema humano. Yo, por ejemplo, acabo de poner una sentencia sobre una reclamación judicial, que data de 1994, por un error médico. ¡No es de recibo que tardemos 13 años en dar la razón a esa persona! ¿Tiene arreglo la justicia? Pues no lo sé. Es difícil”.

No crea que he tardado todo este tiempo en escribirle. Es que no la había leído hasta hoy. Le escribo casi en caliente todavía. Me sudan las manos. En parte porque llevo todo el día trabajando con el ordenador, tecleando, pero, a qué negarlo, también por la emoción que me ha causado encontrarme con estas palabras. Y no sólo lo segundo tiene que ver con usted.

Lo primero también. He llegado hasta esa entrevista porque estoy escribiendo un libro, y buscaba información sobre usted, que tiene un cierto protagonismo en la historia. El libro trata de la vida de Ahmed Tommouhi y Abderrazak Mounib durante los últimos 16 años, que en el caso de este segundo se divide entre los que nueve que vivió y los siete que lleva muerto. Murió en la cárcel en 2000, tres años después de que se demostrara que había sido condenado injustamente.

Ahmed Tommouhi y Abderrazak Mounib fueron condenados después de una ola de violaciones cometida en Cataluña en 1991. Una de esas condenas fue revocada seis años después por el Tribunal Supremo, donde usted ejerce ahora. En 1992 usted presidía la Sección Novena de la Audiencia Provincial de Barcelona, y fue la ponente de la primera sentencia que condenó a Ahmed Tommouhi. 

En junio de 2006, hablé fugazmente con Gerard Thomás, el actual presidente de dicha sección, que como usted sabrá informó a favor del indulto que para Tommouhi (y Mounib también) había solicitado  en 1999 el entonces  Fiscal Jefe de Cataluña, José María Mena. Me gustaría hablar también con usted.

Ya en una ocasión hablamos por teléfono. La llamé desde la Cadena SER, en mayo de 2006, porque estaba preparando un tema sobre los siete años que el Gobierno llevaba entonces sin resolver ese indulto, para Hoy por Hoy. Me dijo usted que había pasado demasiado tiempo, y que prefería no volver sobre el tema.

Ahora leo que no hay que olvidar que detrás de cada caso hay un problema humano, y que es el gran problema de la justicia. Tras la sentencia revisada por el Tribunal Supremo en 1997, tanto la fiscalía como ese Alto Tribunal, han reconocido que hay “serias dudas” de que Ahmed Tommouhi fuera el autor de las violaciones por las que fue condenado. Me gustaría saber si alberga usted alguna (duda), o,  por el contrario, en qué sigue basando su convencimiento. 

No sé, pues, si aceptaría  esa entrevista, con vistas a la redacción del libro, en el que ya le adelanto que el caso que usted juzgó ocupa un espacio central, o prefiere, como ya me dijo en aquella ocasión, remitirse exclusivamente a lo que escribió en la sentencia.  La cual, por cierto, muscula mucha convicción, pero dudosa certeza.

Esperando su respuesta, reciba mi agradecimiento por adelantado. 

Cordialmente,

Braulio García Jaén.

De palique con la Fiscalía

No me gusta escribir, en general: me angustia, sudo y  obtengo muy poco a cambio. Nada, de hecho. Hablar me gusta. Leer.  Escribir, no: salvo las cartas, o ahora los e-mails, cuando no son un asunto rutinario. Las cartas son directas, concretas, y generalmente obtienes como mínimo una respuesta. Es un diálogo: quizá sin el pellizco, la frescura, de tener al otro enfrente, pero que al menos te da la tranquilidad de saber que hay alguien ahí fuera.

Ayer recibí la respuesta de la Fiscalía del TSJC a la solicitud que hice  el pasado 7 de noviembre para entrevistarme con la Fiscal Jefa, Teresa Compte, sobre este caso. La respuesta, de momento, es que no: no entienden mi letra. Literalmente.  Este nuevo intento, espero poder enviarlo a lo largo de la mañana, certificado, con acuse de recibo y letra impresa.  

Estimado Señor, D. Martín Rodríguez Sol*:

Recibida su respuesta de referencia 2587, que consta de los dos folios que le adjunto, a mi solicitud de entrevista con la Exma. Fiscal Jefa del Tribunal Superior de Cataluña, Doña Teresa Compte, quiero precisar dos cuestiones.

La primera es que yo no presenté una “denuncia”, como afirma en su escrito. Por ello, no puedo saber a qué diligencias se refiere al comunicarme “que se ha acordado el archivo de las diligencias incoadas por las razones que constan en el Derecho, cuya fotocopia adjunto”, según cita textual del primer folio.

Sorprendentemente, dicha fotocopia adjunta no se refiere ni a esa supuesta denuncia, ni a las diligencias citadas, sino que expone la razón por la que se me ha denegado la petición: al parecer, mi solicitud, manuscrita, hablaba de  “dos individuos con nombre ilegible”. En consecuencia, “la solicitud no puede ser atendida con los datos aportados”, concluye el primer párrafo.

Excusándome por mi caligrafía, y dado que añade que todo ello es sin “perjuicio de que una vez correctamente identificados los sujetos y la causa judicial, y constatado [mi] interés, pudiera ser atendido por algún fiscal”, paso a identificar  a los dos sujetos a los que en mi primera solicitud nombraba con letra, al parecer, ilegible: son Abderrazak Mounib y Ahmed Tommouhi. Ésta es la segunda de las cuestiones que quería precisar.

Debo advertirle, sin embargo, que sus nombres han sido escritos de decenas de formas diferentes, todas incorrectas, dependiendo del expediente o documento oficial, también los de esa fiscalía, que se citara. Así por ejemplo, en la petición de indulto que para ellos, aunque en contra de la voluntad de los reos, cursó el anterior Fiscal Jefe de ese Tribunal Superior, don José María Mena, aparecía escrito “Tommouch”. Lo cito  por si le sirve de guía. Le adjunto fotocopia de esa petición, donde se identifican las causas de ambos sujetos. 

En todo caso, y dado que se trata casi con seguridad de la única ocasión en que esa Fiscalía ha solicitado el indulto para dos personas condenadas por varias violaciones, robos con violencia y lesiones, no creo que su localización deba suponer un obstáculo insalvable. 

Por si en mi primera solicitud tampoco hubiera resultado legible, le reitero que el objeto de la entrevista es conocer la postura de la Fiscalía de cara a la redacción del libro en el que estoy trabajando, y que publicará Seix Barral en 2008, sobre este caso.

Esperando que esta vez su respuesta sea positiva, y dejo así constancia de que mi interés sigue vivo, reciba un cordial saludo y mi más sincero agradecimiento.

Firma.

(*) Fiscal del Servicio de Apoyo a la Jefatura.

Excma. Fiscal Jefa de Cataluña

Correspondencias 

Ante la EXCMA FISCALIA DEL TRIBUNAL SUPERIOR DE CATALUÑA (…):

  

“Con el objeto de conocer  la postura de la fiscalía ante este  caso, de si mantiene alguna investigación abierta al respecto,  y de si la nueva ley sobre identificadores de ADN podría modificar en algo dicha postura, o abre [al menos] alguna posibilidad, desearía entrevistarme con la Excma Fiscal Jefe, [Teresa Compte]”.

  En Barcelona, a  7 de noviembre de 2007.